Los 18 jugadores que lograron esta importante clasificación son: Martín Arancibia, Lucas Behm, Joaquín Bernal, Lucas Brulé, Vicente Lavanderos, Diego Laínez, Benjamín Olguín, Joaquín Andrade, Hugo Lara, José Ruíz, Cristobal Lima, Agustín Rodríguez, Sebastián Zepeda, Esteban Bresciani, Ignacio Ricke, Martín Guzmán, Gregorio Miranda, Diego Romero y Pablo Walther. Lamentablemente, por una cuestión de cupos, solo pudieron viajar los 12 últimos, pero el logro, sin duda, es de todos.
La historia no empieza en el aeropuerto, ni en la despedida que les dieron sus compañeros en el patio del Colegio, empieza mucho antes, desde que se empezaron a tomar en serio el deporte, en particular el básquetbol. Esto llevó a 18 de nuestros alumnos a ganar el torneo clasificatorio de la Universidad Católica que entregaba un cupo para el Mundial escolar que se realizaba en Grecia este 2019.
Los primeros pasos entrenando en la cancha los dieron en tercero Básico, partiendo en Encuentros de la Categoría Pre-mini que organizaba el Colegio Padre Hurtado. Luego salieron Campeones de Santiago en los Juegos Nacionales y clasificaron al Campeonato Nacional en la cuidad de Rancagua, donde el mismo equipo obtuvo el 3º Lugar.
La hazaña contó con un grupo de familias de nuestro colegio, donde el compromiso de los papás luego se replicó en el compromiso de los alumnos. Dante Romero y Alexandra Cavero son los padres de Diego Romero y han estado apoyando a su hijo desde que este se inició en este deporte que llevó al SIEB a nivel mundial: “Destacamos el entusiasmo, perseverancia y superación personal que Diego ha demostrado tener frente a esta disciplina deportiva, combinando sus tiempos, que no son muchos, para cumplir también con lo académico”. Destacaron luego, lo que han visto a nivel personal: “Diego le ha dedicado mucho tiempo a los entrenamientos y siempre da lo mejor de sí mismo en función al equipo. Ha mostrado ser responsable y respetuoso frente a los mismos y a sus entrenadores”.
Por su parte, Oscar Andrade, papá de Joaquín destaca la perseverancia y la seriedad del proceso. “Son año tras año de entrenamientos y partidos por el Colegio y por su Club Universidad de Chile. Ha sido un largo proceso lleno de éxitos y también de errores y fracasos”.
“Como padres hemos apoyado a nuestro hijo tanto dentro como fuera del colegio y tener flexibilidad ante sus compromisos, ha generado en la dinámica familiar una rutina que nos ha permitido adaptarnos al ritmo de sus tiempos sin sobre-exigirlo en ambas áreas. Lo hemos acompañado cada vez que podemos a sus partidos, nos preocupamos de que cumpla con sus entrenamientos y, lo principal, de estar siempre presentes en sus buenos y malos momentos”, agregan los Romero Cavero.
En esta aventura, los estudiantes han estado siempre acompañados de los entrenadores del equipo que son los profesores Álvaro Aliaga y Álvaro Sepúlveda, quienes destacaron “la tremenda unión del equipo, con alumnos muy responsables y serios para entrenar”. También destacaron la perseverancia y la fuerza de los jugadores para soportar con mucha entereza la dureza y el horario de los entrenamientos, y consideran “admirable como coordinan sus estudios del Colegio, el pre-universitario e incluso algunos, cargos adicionales en el Centro de Alumnos u otros compromisos, junto con los entrenamientos que son demandantes”.
En Grecia, los jugadores tuvieron que enfrentar a equipos de mucho mayor altura y en un evento de la magnitud de un campeonato mundial. Por eso, los profesores Aliaga y Sepúlveda consideran que, uno de los primeros logros fue superar el “pánico escénico” que se produce en este tipo de eventos. Así, consideran que sienten “un tremendo orgullo, por cómo dieron vuelta el partido contra Azerbaiyán que por un momento perdían por 14 puntos y finalmente lo ganan por 9, con mucha actitud y coraje”.
Durante el campeonato, los Diablos compitieron en el grupo D, que compartieron con los equipos de Austria, el local Grecia y Azerbaiyán. En la primera ronda, el equipo perdió el primer partido con Austria (38 – 68), y el segundo con Grecia (24 – 84), pero lograron ganar el tercero a Azerbaiyán, con lo que lograron salir terceros en el grupo y así poder pelear por el lugar 17.
En el segundo grupo, nuestro equipo derrotó al equipo de Rumania (64 – 55) y de nuevo a Azerbaiyán (68 – 54) y perdieron con China (45 – 72) con lo que obtuvieron el lugar 18 en el Mundial.
Al final, los muchachos lograron la mejor actuación del San Ignacio del bosque en campeonatos de este tipo en básquetbol y fueron recibidos por sus compañeros como unos verdaderos campeones. La enseñanza va a quedar en cada uno de ellos y al final, el resultado es solo un dato en toda esa experiencia de vida, de camiseta y de coraje.
Aquí el testimonio de dos alumnos…
Ignacio Ricke:
“En lo deportivo este mundial nos dio experiencia, herramientas y otra manera
de ver el deporte: mucho más profesional. Jugamos contra personas más grandes,
fuertes y rápidas. Nos cuestionamos luego el cómo jugábamos y si podíamos dar
más. Cuando volvimos a Chile, el primer partido lo ganamos por 50 puntos.
Hicimos el switch de cómo se juega y
eso lo estamos aplicando hoy. Es más rápido, más intenso, más ordenado, donde
cada uno pone su parte y no te distraes tratando de hacerlo todo.
Los 12 que fuimos éramos un grupo y allá nos consolidamos como familia. Hoy
somos un equipo de amigos con gran confianza y cercanía, por todo lo que
pasamos juntos.”
Martín Arancibia:
“Fue increíble lograr el cupo al mundial para nuestro colegio. Jugamos
bien y entrenamos harto. Las clasificatorias fueron un semestre y jugamos con
todos los colegios del torneo UC.
En Grecia jugaron como entrenamos. Yo quedé conforme con el resultado. Se hizo
todo lo que se pudo y ahora nos reincorporamos todos a los entrenamientos, pues
tenemos varios torneos por delante”.
Solange García y Francisco Vera, periodistas CPMyA.
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